Parece que estas solo

por Greg Boscole

Me encuentro en una especie de base militar improvisada, de esas que se encuentran en el campo de batalla con trincheras y algunos pequeños bunquers para los altos mandos que estén a cargo, estos bunquers se encontraban en una pendiente, cada uno estaba posicionado aleatoriamente en dirección horizontal, cada trinchera en la que se encontraba cada bunquer parecían escalones en la pendiente.

Recuerdo que me encontraba en la trinchera  que estaba en la base de la pendiente y que me dirigía a el pequeño bunquer, al entrar mire a un amigo sentado viendo un televisor, decidí no molestarlo y comencé a subir, cada trinchera a la que subía se encontraba vacía, cuando llegue a la de hasta arriba me senté en una banca de madera que estaba frente a la puerta, esta era de malla.

Mientras miraba la puerta también volteaba a mi alrededor y al cielo, veía como obscurecía, eran cercas de las 8 p.m. para que se den una idea, en parte me sentía desalentado y vacio, entonces escucho que alguien estaba caminando hacia donde me encontraba, era la chica de antes, esa chica de pelo obscuro que me había mostrado aquella Katana.

Se sentó a mi lado izquierdo y comenzamos a hablar;

—Parece que estas solo.—

Sí, sí que lo estoy.

— ¿Crees que eso sea bueno?—

No lo sé, siempre he estado solo por lo que no sabría la diferencia entre estar solo o estar acompañado de alguien.

—Ahora estas acompañado de alguien.—

No es a lo que me refiero, claro que siempre he estado rodeado de personas, mi familia, compañeros, conocidos, desconocidos… Lo que trato de decir es que nunca nadie se ha detenido un momento con migo para saber cómo me encuentro o platicar más personal mente, todos los que me han hablado solo llegan con un “Que hay” y entonces comenzamos a hablar de tontadas o de cualquier tema.

Pero cuando quiero desahogar algún pensamiento o sentimiento, no hay nadie, ni mi familia.

Eso es a lo que me refiero.

—Ya veo, pero dime, ¿Que es lo que estás haciendo ahora?—

Desahogándome.

—Me tienes a mí, siempre estoy aquí.—

Lo sé, pero aun que te tenga a ti, me siento frio, además eres mi subconsciente, eres básicamente yo, nos estamos hablando a nosotros mismos, eso es triste.

—¿Y qué hay de aquel amigo que se encuentra viendo la televisión?—

¿El? Es mejor dejarlo que siga como va, la vida le sonríe, no me gustaría amargársela con mi no grata presencia.

—¿Acaso no te está tratando bien la vida?—

Así es, cada vez voy de mal en peor, todo gracias a mi familia, además, tu sabes que eso es verdad, el que un hijo llegue a tener éxito depende en su formación y educación por parte de los padres, así que es correcto decir que ellos tienen tanta culpa como yo.

—¿Qué planeas hacer?—

No lo sé, mis opciones son casi nulas, al menos hasta no cumplir la mayoría de edad. Hay veces en las que pienso rendirme y tomar el camino del cobarde, este mundo actual es lo peor que puede haber, me avergüenza esta especie de humanos sin el suficiente intelecto para haber creado un lugar mejor, en el que todos tienen la oportunidad de prosperar por tus habilidades y no por tu mano de obra.

*En ese momento parecía que los dos estábamos diciendo lo mismo al mismo tiempo*

Cada vez me dan más razones por las que el ser humano debería de ser erradicado de este universo sin piedad, lo único que me permite seguir teniendo fe en el ser humano es ver cómo algunos de mis hermanos logran hacer un pequeño impacto en este mundo para mejorarlo, los considero mis hermanos porque compartimos un mismo objetivo, el que el ser humano deje de ser egoísta y use ese cerebro que le ha sido otorgado en el bienestar de sus iguales.

[Termina la platica]

Entonces suena una alarma que nos dice que estamos bajo ataque, por alguna razón ella desapareció cuando le quite la mirada de encima por hacerle caso a la alarma, pero cuando me di cuenta tenía una Katana en la mano izquierda, era la misma de aquella vez.