El Último Hombre

por Greg Boscole

Habiendo esperado por un largo tiempo era momento de comenzar de nuevo.
¿Qué es lo que tengo que tengo que comenzar?
Mi vida, solo que esta vez en un lugar y tiempo diferente.


En estas noches de insomnio dedico mi vida a la profesión de pensador, uno que no puede estar más de diez minutos sin una taza de café en su mano izquierda mientras camina de un lado a otro con la vista perdida sobre hojas llenas de garabatos sin sentido, al menos para los mundanos.
Supongo que pensaran que esta es la imagen común de todo pensador, el punto es que este pensador no es normal, este sujeto tiene algo entre manos, solo que no logra ponerlo todo junto.
Él sabe que debe dormir, pero el café no se lo permite.
Ni se diga de las incontables veces que tiene que orinar.
En fin, era noviembre, el frio se hacía cada vez más evidente, pensar que tiene que madrugar para buscar trabajo no ayuda mucho. Un mes de renta atrasado, sin electricidad, este año no ha sido muy bueno para Gregorio.
05:16 a.m. Una taza de café, dos huevos, un poco de arroz, al menos tengo un desayuno decente.
Se preparó y sale de su departamento.
Como es de esperar, esta era una mañana cubierta de neblina, una neblina que solo te permitía ver alrededor de seis metros adelante.
Deseo un trabajo, con que pague suficiente no hay problema.
Diciendo esto emprendió su travesía a través de la jungla de hierro y concreto.
Teniendo dieciocho años, sin haber terminado los estudios medio-superiores, sin experiencia laboral y poca resistencia física mis posibilidades de obtener un empleo eran limitadas, tal vez nulas.
Lo que tengo entre manos me permitiría seguir adelante, solo necesito tiempo y dinero.
La parada de autobuses no estaba lejos, pero esta neblina me demostraba la maleabilidad del tiempo. Durante el trayecto del autobús hice lo que todos hacen, mirar a través de la ventana y pensar sobre mi vida, ¿Soy feliz?
Es difícil responder esa pregunta, si evalúo de forma objetiva mi situación llegare a la conclusión más obvia, NO.
Pero viéndolo subjetivamente tengo un sentimiento de amor-odio con mi situación actual.
Disfruto esas noches sin dormir, la forma en que mi mente divaga en el vacío del cansancio haciendo que desenfoque mi atención permitiéndome contemplar distintas ideas, conceptos, datos logrando conectar unos con otros.


Luz cegadora, es lo que veo al dormir después de días sin hacerlo, una luz que se encuentra en todas partes incluso dentro de objetos solidos que tratan de crear sombra sobre la superficie reflectante de este lugar.
Esta luz tiene otro significado, ¿Cuál será este significado? Al momento de pensar en esta pregunta no tengo idea de cuál podría ser la respuesta, pero al menos sé que al salir habré descubierto la respuesta.


Al final de este día agotador en mi búsqueda fallida por algún empleo me dirijo a casa, creo que esta noche si descansare, ya he tenido suficiente…
Miércoles 27-03:23, parece que dormí bastante…
Ya que era demasiado temprano decidí seguir en cama bajo mi vieja y arrugada cobija, esta cobija tiene casi cinco años conmigo, por lo que su habilidad para alejar el frio estaba desapareciendo.